El color de los dientes viene determinado desde el momento que nacemos por la tonalidad del núcleo del mismo (dentina), y por la transparencia y la capacidad de refracción de la luz de la capa externa o esmalte.

Con el tiempo, el esmalte se puede teñir con determinadas sustancias colorantes como pueden ser tabaco, té, café, bebidas de cola, etc., y así mismo, la dentina con algunos medicamentos o enfermedades de la infancia.

Mediante las técnicas de blanqueamiento dental usted puede volver a disfrutar de una sonrisa luminosa.

Esto se puede hacer en la clínica con un sistema llamado Zoom, en el que con una sesión prolongada se puede conseguir un cambio de tonalidad al instante o bien de forma ambulatoria, le suministramos al paciente unas férulas hechas a medida y en la que con unos geles de Peróxido de Carbamida o de Hidrógeno después de una utilización durante 15 o 20 días conseguimos un cambio de tonalidad progresivo siempre, y esto es muy importante, sin ningún efecto adverso, tanto en la dentina como en el esmalte de las piezas, por lo que no conlleva ninguna contraindicación posterior, salvo alguna posible y ligera sensibilidad.